Vicente Hondarza Gómez

Vicente Hondarza

Nace en 1935, en Fernancaballero, provincia de Ciudad Real. Es ordenado en 1967 y sale como misionero a Colombia con el IEME, donde permanece hasta febrero de 1973. En octubre de 1974 Vicente llega a Perú. Allí estuvo siempre como párroco de Chancay, hasta su martirio el 14 de junio de 1983.

Vicente, estuvo identificado con los pobres, con los campesinos, con los marginados, con los moradores de los Pueblos Jóvenes y demás personas que sufren las consecuencias de un sistema injusto y de una sociedad inhumana. Y esta actitud no está bien vista ante las clases sociales poderosas y dominantes. Fue acusado como agitador... Por eso cuando se supo la noticia de su muerte todo el pueblo estaba convencido de que se trataba de un atentado y que había sido torturado refinadamente.

Su vida está llena de sencillez. Por su generosidad, por su desprendimiento, por su preocupación por los más pobres y también por su carácter risueño y sus numerosos y alegres chistes se ganaba la simpatía de muchos. En cualquier reunión alegraba con su buen humor, a la vez que hacía profundizar con su agudeza e interrogantes, especialmente al analizar la realidad actual.

Su vida sacerdotal estuvo siempre enmarcada en estas constantes:

* Fidelidad a la Iglesia Latinoamericana, siguiendo sus directrices de Medellín y Puebla
* Fidelidad al pueblo al que se entregó hasta dar su vida por él.

De los muchos testimonios que la gente sencilla dió después de su muerte señalamos algunos:

- “No era un sacerdote que predicaba la palabra de Dios a su manera, sino que Vicente predicaba como lo hacía Jesús, siguiendo el camino de Jesús. No tenía ambiciones personales, casi descuidaba su persona por los demás. Vicente ayudó mucho a los pueblos jóvenes en cuanto a su organización, dándoles facilidades; coordinaba con otros organismos que podían ayudar. Lo que más me llamaba la atención es que se confundía con la gente del barrio, campesinos, obreros, niños, madres de familia y jóvenes para ayudar. Formó el centro de Madres del pueblo joven Juan Velasco, el grupo de Juventud Estudiantil Católica, el de Derechos Humanos y otros más. Los amigos le decíamos: Vicente no pongas el dedo en la llaga. Vicente nos contestaba: “lo seguiré poniendo hasta que salga pus, siempre que sea para defender a mis hermanos pobres”. A Pesar de las calumnias seguía adelante” (Una pobladora de pueblo joven).

-“No sólo le preocupaba su Iglesia, sino los hermanos desvalidos. Hoy Vicente me hace comprender más el Evangelio porque él dio la vida por sus amigos. Amó mucho a nuestro pueblo aún sin ser de aquí...Luchó por el cambio de una sociedad injusta. Fue una muestra de amor, de la solidaridad, de compartir. Por eso es para mí el ejemplo más cercano de verdadero cristiano” (Una estudiante universitaria). *

- “A pesar de las calumnias... él nunca perdía la esperanza y su alegría era contagiosa. Daba su amistad, una gran confianza y aliento a seguir formándonos y luchando por un compromiso cristiano verdadero, a seguir una fe liberadora con nuestro pueblo oprimido y creyente” (Un joven del grupo juvenil parroquial). *

- “ Vicente es un sacerdote que cumple un verdadero compromiso con Cristo. Fue calumniado, odiado por enemigos cerrados en su egoísmo; maltratado y asesinado por seguir el evangelio, lo que es arriesgado en esta sociedad. Se identificó como Cristo, con su pueblo, con una opción preferencial por los pobres. Vicente no ha muerto, ha resucitado porque todos los que viven con Cristo resucitan y él sigue presente en nuestras vidas alentándonos en nuestro compromiso liberador” (Joven universitario). *

- “Releer su vida sencilla es recibir un mensaje del Señor y comprender mejor los sufrimientos y las esperanzas diarios también de nuestro pueblo pobre... Su asesinato nos lleva a releer su vida de hombre bueno, de sacerdote generoso, compañero leal y alegre...El servicio de Vicente tomado no como un deber, sino como gozo, es prueba inequívoca del amor profundo...Seguimiento fiel que hizo de Vicente un defensor de la vida de los más pobres, oprimidos y maltratados...No se entendía a si mismo como cristiano y sacerdote sin gestos concretos de amor y solidaridad con los privilegiados del Reino, sin construir la Iglesia de Jesucristo...¿Cómo saber que el Señor nos ama sin el testimonio en la historia de hombres como Vicente?¿Cómo convencerse de que todos podemos ser auténticos discípulos del Señor sin ejemplos sencillos como los de Vicente que hacen cercano lo que parece imposible? El testimonio de Vicente, sellado por su sangre generosa, nos hace retomar su vida y percibir en ella lo cotidiano de la grandeza del Señor” (Gustavo Gutiérrez, sacerdote).*

De Vicente aprendemos hoy a salir, a proclamar la buena noticia con la palabra y con la vida, acompañando, organizando y defendiendo a los más pobres, siendo una presencia alegre, comprometida; a ser, como él, una parábola de la cercanía de Dios, de su presencia paternal y amorosa en medio de este mundo.

Es necesario aprender hoy de Vicente a desenmascarar en el nombre de Jesús, lo que es falso, lo que divide, lo contrario al plan de Dios; a hablar un nuevo lenguaje, enfrentando sin temor los peligros y actuar a favor de los necesitados devolviéndoles el bienestar que haga sus vidas más dignas.

Para el diálogo

1. Leer en Sab. 2,10-22.
2. ¿En qué molesta la actitud del justo a los de vida disipada?
3. ¿Qué características de los testimonios sobre Vicente Hondarza nos llaman la atención y nos sirven para nuestra vida
4. ¿Qué valores tenemos que defender en nuestra sociedad aún contra corriente?

* Testimonios sacados del libro: Vicente Hondarza, vivir y morir por los pobres. CEP.
* Ver tambien ID 366 Julio 2005, p.8

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Tomado de
http://www.ieme.org/testigo01.htm