EL ASESOR

CAPITULO IV

EL ASESOR

SUMARIO

- Función del asesor
- Características del adulto
- Función educativa del adulto
- El asesor educador de la fe
El adulto y la espiritualidad del militante - Dificultades o peligros que atentan contra un recto sentido de Dios - Cristo en la vida del militante.
- El asesor y la revisión de vida

FUNCION DEL ASESOR

El tema que ahora consideraremos, es el de la función del Asesor, o el Adulto, que colabora en la JEC, un Movimiento de Adolescentes.

¿Por qué se hace necesario :este Adulto? Ha quedado muy claro, a través de los temas anteriores, que la JEC es un Movimiento de Adolescentes, dirigido por adolescentes que buscan en su trabajo pastoral, su ubicación en :el mundo; buscan equilibrar su vida -en forma más o menos consciente- pasando de la etapa dependiente de la infancia a una autonomía, y responsabilidad de características más adultas.

Es en este contexto de "adolescentes en búsqueda" donde se ubica el Adulto -Asesor Eclesiástico, Religiosa, o Asesor Laico- como un integrante más del Equipo, no para dirigirlo, sino para aportar aquellos elementos que permitan vertebrar y hacer cada vez más consciente esta búsqueda y sus logros.

CARACTERISTICAS DEL ADULTO

Así entendido, podemos decir que el Adulto en el Equipo tiene que ser fuente de:

- APOYO: Ante una vida donde el cristiano es a menudo fuente de contradicción, saber comunicar la validez de ese enfrentamiento y el coraje de vivirlo con autenticidad.

- ESTIMULO: Frente al desánimo que le produce el fracaso, llevarlo a analizar las razones que lo produjeron. No usando el fracaso como una pedagogía, pero sí la pedagogía del fracaso, que lo va ubicando frente a la vida en una perspectiva apostólica. Es el momento en que el militante deberá descubrir en el Evangelio el sentido de la Redención y de la Cruz.

- COMPRENSION : En las faltas, errores, problemas. Esto no significa tolerancia ciega (sería perjudicial), sino orientación firme, verdadera, basada en e1 amor; pero sin temor de poner :en evidencia aquellos defectos o actitudes que ponen en peligro el desarrollo de una personalidad viril. Procurando entenderlos tal cual son y no como nosotros quisiéramos que fuesen.

- EQUILIBRIO: El Adulto tiene que orientarlos a plantearse la vida con realismo, colaborando con ellos en descubrir la necesidad de evitar, ya el idealismo que se queda en frases, y a el idealismo que inspira acciones sin tener en cuenta la propia capacidad y los condicionamientos externos.

FUNCION EDUCATIVA DEL ADULTO

El Adulto tiene en el Equipo una función educativa la cual no consiste en transmitir a la persona una comprensión del mundo, sino en lograr que la persona se enfrente al mundo y lo conozca críticamente; es decir, es un proceso de creación y re-creación por la propia experiencia.

La persona educada no es un objeto, sino un sujeto.

Entendida así esta función, el Adulto tendrá que considerar a cada militante como alguien único, histórico, personal y libre.

En esta perspectiva se encuadra el Equipo, donde la persona se forma y se enriquece por el diálogo crítico que posibilita un crecimiento comunitario. Si no se diese esto, se frustra la labor del Equipo.

Por esto es que el Adulto no debe dictar leyes, sino ser el "gran escuchador"; respetando la formación en la acción con todo lo que tiene de lentitud y espontaneidad, induciéndolos a rechazar todo slogan o formulismos vacíos de sentido y vivencia. Si bien es cierto que los adultos muchas veces vemos más lejos que los adolescentes, que descubrimos más pronto los problemas y sus posibles soluciones, no es misión nuestra transmitírselas para que sean nuestros ejecutores, sino orientarlos para que ellos mismos las descubran y se ubiquen, asumiendo junto con ellos la responsabilidad de encontrar los caminos hacia una acción reflexionada.

Es propio de su función velar por la formación integral de los militantes, tanto en el plano sobrenatural como en el humano, sin dualismos.

Es fundamental, para su función en el medio, que el militante sea una persona. NORMAL, con una personalidad armoniosa, desenvolviéndose, tanto en el plano físico, intelectual, afectivo, religioso.

Debe descubrir qué significa y qué implica saber vivir en familia, en el liceo, con los amigos y que su futuro y el estado de vida que abrazará, depende de la interpretación y de la ubicación en el "hoy" de hoy.
Además, porque en la medida en que el militante y el Equipo van logrando ubicarse frente a los acontecimientos con espíritu critico, se van independizando de la masa con el peligro de no saber interpretarla, impidiendo lógicamente el diálogo.

Es necesario que descubra que el proceso de personalización no comienza y termina en el ámbito personal o del Equipo, sino que exige la relación ambiental, donde, a través de la acción, se va haciendo consciente al medio de los valores descubiertos. Es un peligro que hay que saber evitar. Los militantes comienzan a hablar de sus compañeros, como de "ellos", con un espíritu de superioridad que no es precisamente el evangélico. Terminan siendo los criticones de sus compañeros, cometiendo los mismos errores que ellos critican de los adultos que les, quieren imponer sus criterios.

Lo que hemos dicho de la función del Asesor como educador, también tiene que integrarlo el Equipo por La reflexión: los compañeros no son objetos de "experiencias apostólicas", sino SUS COMPAÑEROS con quienes deben correr en común la aventura de ubicarse y enfrentar el mundo.

EL ASESOR EDUCADOR DE LA FE

Esta tarea está ligada con la que tiene el sacerdote de proclamar la Palabra de Dios y hacerla penetrar en la vida de los hombres.

Sin embargo, esta proclamación del Evangelio no está reservada sólo al sacerdote -o al adulto-- en el Equipo. Al contrario, esta proclamación es propia de un Movimiento especializado por la acción misma de todos sus miembros.

Los equipos de JEC buscan el modo de hacer penetrar el Evangelio en todas las ramificaciones de la vida del estudiante. Es muy importante saber el contenido de esta expresión "el Asesor educador de la fe". No creer que él sólo es quien da esta educación.

Todo militante es también educador de la fe con sus hermanos; y en el Equipo, por los intercambios de la vida, lo son los unos de los otros.

El Asesor juega un papel primordial. Por su ciencia teológica debe ser ` un punto de apoyo sólido para la reflexión religiosa del equipo. Es naturalmente el primer pedagogo de la fe. Debe ayudar a los miembros del Equipo a vivir el Evangelio y prepararlos para que progresivamente ellos mismos lleguen a ser educadores de la fe.

Pero una enseñanza de las verdades de la fe que no tenga en cuenta la mentalidad del medio, de las mil circunstancias que condicionan la libertad; y que no tenga en cuenta al mismo militante adolescente como sujeto que vive una profunda evolución, correría el riesgo de no ser asimilada de forma vital, es decir, de no transformar la vida, el comportamiento, la acción y, finalmente, de no alcanzar la transformación del medio, lo cual es nuestra misión específica.

El adulto y la espiritualidad del militante

Ya el mismo título nos plantea una interrogante.
- ¿Qué espiritualidad tienen los militantes?
- ¿Es una espiritualidad apropiada a la misión que les compete y a la etapa de
evolución que viven?

Un error de perspectivas traería angustias, fracasos, cansancios inútiles.

No se trata de realizar elucubraciones en un campo puramente teórico, sino de situar la LINEA DE FUERZA que debe guiar nuestra misión de Asesores.

Podríamos decir que los militantes están bien encaminados si logran conjugar dentro de una unidad vital
- el sentido de Dios.
- un descubrimiento lo más pleno posible de Cristo.
- de la Iglesia.
- tomando conciencia de su misión temporal.

Esto construirá una personalidad creciente en la Fe.

No es exagerado decir que a menudo los adolescentes llegan al Movimiento con un sentido de Dios bastante impreciso; siendo a veces:

- conceptual, catequístico, sin contenido vital, individualista.
-lejano, un Dios ante el cual rezaban o cantaban en el colegio.
- burocrático, al servicio de nuestros pedidos.

La mayoría de las veces confunden espiritualidad con las prácticas de piedad, con la oración, la misa dominical, etc., pero sin ninguna referencia a. su vida cotidiana. Son como dos planos independientes, sin punto de conexión vital en la persona.

Por lo tanto nos parece que lo fundamental es que el militante vaya cultivando una espiritualidad arraigada profundamente en su realidad humana. Esto es, una espiritualidad que parta del sentido que va descubriendo de su vida cotidiana, a través del descubrimiento libre y personal de los valores que él está viviendo en ese mundo que está conociendo.

Será por el ENCUENTO con las personas que él irá descubriendo el Amor, la Caridad, el Compañerismo, la Solidaridad con sus semejantes como formas concretas de realizar ese diálogo con Dios, no una oración con los labios, sino con cada acción que realiza en su vida.

Podríamos decir que "una primera etapa" está marcada por el descubrimiento y la valoración de sus actos, por ese "estar" con todas sus facultades en lo que hace. Pero al mismo tiempo:
- llevándolo a un descubrimiento del Señor en la Biblia que se revela, se muestra
interviniendo en la historia, de los hombres, dialogando con ellos.

- haciendo descubrir Su presencia en los acontecimientos y personas. Es allí
donde EL da, pide, etc. El Asesor es en el Equipo el "profeta" del N.T. que
ayuda a descubrir a Dios en los grandes o pequeños acontecimientos.

- haciendo descubrir a Dios a través de la pequeña comunidad-equipo. El amor
que allí se comparte tiene una fuente bien definida: Dios. A El se refieren
todas las alegrías o fracasos del apóstol. Todo allí lleva a El.

- mostrando que en los frutos apostólicos la realidad obtenida supera al apóstol.

- sabiendo hacerles descubrir el sentido de instrumentalidad, en el "milagro de nuestras manos vacías", como dice Bernanos, y que puede ser el punto de partida para
- descubrir su ser de "creatura" ante el Dios "que es" ,y de quien depende plenamente.

Dificultades o peligros que atentan contra un recto sentido de Dios

- Cierta indolencia o flojera en asumir con seriedad su responsabilidad de estudiante, hijo, hermano, amigo.

- Indolencia o flojera que se manifiesta también en el Movimiento respecto a las reuniones; metodología, horarios. Marcar con firmeza que cuando Dios eligió una naturaleza para encarnarse, eligió la mejor posible. No podemos colaborar con Dios de cualquier manera.

- Un falso misticismo que, refugiándose en la oración, no ,pone los medios necesarios: "Dios lo hará".

- Refugiarse en la acción - activismo; una acción sin reflexión. Olvidando que no se trata tanto de hacer cosas, como de ubicarse en el Plan de Dios que se va manifestando en la vida.

- A modo de conclusión. Dios deberá aparecer en sus vidas como un Dios personal y vidente, operante, trascendente, Verdad y Amor. Amor inteligente con un plan definido que se realiza a través de todos los acontecimientos.

Todo esto el Militante no lo descubre por sí mismo; necesita la colaboración del adulto, acertada, paciente.
No nos parece exagerado afirmar que si la vida del estudiante y del Equipo no presenta esta perspectiva, no solamente está en peligro su crecimiento espiritual, sino la del Asesor mismo. En cierta forma él está frustrándose. Porque su misión es elaborar JUNTO con los militantes las respuestas del Evangelio a los problemas del medio. Los militantes no podrán encarnar esas respuestas sino en la medida que ellos hayan sido parte de un proceso vital que los compromete desde el punto de partida de su elaboración.

A menudo escuchamos decir que los militantes no pueden realizar una acción en el medio si antes no están formados en la fe.

La formación en la fe, no se da aparte de la vida. Aquí, una vez más es necesario insistir en la importancia de la formación por y en la acción. Es en su misma vida con los otros en que tendrá que situar una dimensión de fe.

Es decir, a partir del descubrimiento de que la propia historia personal no puede construirse al margen de la historia de los demás, va comprendiendo que la fe no es algo agregado, sino esa alianza con el Señor, por medio de la relación personal, solidaria con los demás.

Con todo, el movimiento tendrá que dar a los militantes, a través de reuniones y cursillos, formas de adquirir un profundizamiento más sistematizada de su fe.
Cristo en la vida del militante.

Planteamos inmediatamente una interrogante: ¿En nuestra Pastoral no presuponemos demasiado la conversión, el conocimiento que el militante tiene de Cristo?

Es muy cierta que el Evangelio lo impulsará cada vez más a asemejarse con el divino Modelo, haciéndolo obrar como El. Pero esto exige desarrollar toda una pedagogía para obtener que el militante, a medida que va conociendo el Evangelio, vaya descubriendo los rasgos de la personalidad del Señor que palpita en cada expresión del Evangelio.

Es sumamente útil mostrar el mensaje que aporta cada etapa de la vida histórica de Cristo- Belén, Nazaret, Vida Pública, Gethsemaní, Calvario, Resurrección, porque es muy cierto que cada uno, por su temperamento, puede sentirse atraído por un aspecto de personalidad del Señor que lo atrae más, y a través del cual puede penetrar en el conocimiento del Cristo total.

Estas diversas vivencias de Cristo, confrontadas con las actitudes del militante, son un excelente examen de conciencia. Sé impone dar un profundo sentido de Redención y Co-Redención. La redención se refiere a cada persona "Me amó y se entregó por mí", S. Pablo. Por lo tanto hay que llevarlo a descubrir el delicado amor del Señor para cada Militante y para cada uno de aquellos que la rodean. La aplicación de esta redención supone también la acción del mismo militante para llegar a los otros y a los diversos planos de lo temporal, ya que "lo temporal es una, realidad herida por el pecado" (Mouronx) que también reclama Redención, descubriendo, por lo tanto, que esta tarea es una vocación especial de él como laico.

EL ASESOR Y LA REVISION DE VIDA
Si el papel del Asesor es fundamental en todas sus reilaciones con los Militantes, es precisamente en el Equipo donde se hace vital su aporte. Sin la presencia de un Adulto capacitado, principalmente cuando se inicia el Equipo, es improbable que se logre una Comunidad de Fe que crece en la medida que se despierta y se desarrolla el espíritu de solidaridad con el medio estudiantil.

La experiencia revela que aquí radica el principal factor del fracaso de muchos Equipos: son a, menudo excelentes grupos de amigos que se reúnen para planificar actividades, que al principio puede llenarlos de entusiasmo, pero que decrece, ya porque las cosas no salen como las habían pensado; ya porque no encuentran "qué cosas hacer". Es muy común la queja de los Equipos: "No estamos haciendo nada".

Todo lo dicho en el Capítulo N.° 2 "EL EQUIPO DE BASE" adquiere aquí toda su dimensión, porque la fórmula Comunitaria que ha elegido la Acción Católica, el Equipo de Militantes, no es una novedad, ni es una simple táctica para lograr la eficacia de la acción, sino que es la cristalización misma DEL SER INTIMO DE LA IGLESIA.

La Iglesia es la concreción histórica de Cristo

a) por su misma vida íntima,
b) por su misión evangelizadora

planteando a sus militantes una doble exigencia comprometida

a ) de incorporación al mundo (prolongación de la Encarnación)
b ) de incorporación al Señor, iniciada. por el Bautismo y la, Confirmación, para la extensión de la Redención. La vivencia de ambos aspectos de un mismo compromiso, es fundamentalmente comunitaria.

En la construcción de este Equipo-Comunidad de Fe dinámica, el Adulto deberá aportar los elementos que permitan un progreso constante hacia la madurez de esta Comunidad de Fe.

Es sobre todo en la Revisión de Vida donde debe establecerse el contacto vital de la vida y el Mensaje, y por lo tanto exige que el Asesor alcance la vida del equipo y de cada uno en su realidad más profunda, en su misma vida eclesial íntima y en el descubrimiento de los contactos vitales entre su trabajo estudiante v la vocación de Dios al Medio Estudiantil.

Hablamos de Revisión de Vida, es decir, hechos de vida de la propia vida del media estudiantil.
A causa de su cultura, el papel del Adulto será ayudar a plantear bien los hechos en toda su amplitud, a pesar las soluciones en su verdadero valor. Pero debe recordar siempre que aconsejar u orientar no es imponer su punto de vista.
Esta distinción en la práctica. es muy sutil. Sobre todo con algunos militantes que quieren frecuentemente ser dispensados de tornar ellos mismos una decisión y están encantados de acomodarse al parecer personal del Asesor. Por eso creemos que es muy importante que :el Asesor vaya marcando, principalmente al principio, cada uno de los diversos pasos del esquema básico que para facilitar la Revisión, se incluyen en el Cáp. III "PEDAGOGÍA DEL MOVIMIENTO"; asimismo, en las páginas 12 y 13 de dicho capítulo, se exponen líneas generales del rol del asesor y dirigente en el desarrollo práctico de la revisión de vida siguiendo los distintos "pasos" o etapas de la revisión, a partir del hecho.

El descubrimiento de los valores o de los anti-valores, y la reflexión del por qué decimos que son o no valores y de su importancia en el desarrollo de la vida, es quizás el eje que permitirá, a partir de un hecho, descubrir las perspectivas del cambio, tanto a nivel de la conciencia del equipo, como del medio.

Es este el punto sobre el cual es necesario insistir más. Aquí ya comienza a gestarse una nueva conciencia y, por lo tanto, la perspectiva de una Acción como consecuencia de un nuevo enfoque.

La referencia cristiana, la introducción del Evangelio ya no es algo traído de afuera. Esos mismos valores que se han descubierto y cuya valoración ha hecho nacer una nueva perspectiva en la vida, ya son valores evangélicos. Son los valores evangélicos que se dan en su medio y de los cuales el equipo toma conciencia. ET-Evangelio vendrá como a iluminarlos de una manera explícita. Es el encuentro de la vida que se descubre, se valora y promueve con la Palabra. Es el dinamismo de .Dios. Su llamado al medio captado por el Equipo Vida y Fe sin dualismos.

La Acción en el medio será entonces la forma concreta de explicitar esa fe. Es la acción inspirada en la esperanza de un hacer junto con Dios, cuyo llamado al medio se descubrió, y el Equipo es consciente que interpreta ese llamado y responde con su acción para que el medio también sea consciente de ese llamado. La acción será también una respuesta de amor y un crecer en el Amor. La acción no será el instrumento que utilizamos porque queremos ser fieles a Dios; sería falso, nocivo para la formación de la conciencia cristiana de los militantes. La Acción tiene que ser un gesto de solidaridad y fidelidad a sus compañeros dentro de ese contexto ambiental cuyas mentalidades, a veces alienantes y masificadoras, atentan contra el desarrollo de su personalidad y de la sociedad; y en la medida y porque somos fieles y solidarios a nuestros compañeros, somos solidarios y fieles a Dios.

Estas y muchas otras consideraciones hacen que el Adulto juegue un papel muy importante en el Equipo. El contenido de estas consideraciones no surgen espontáneamente en el Equipo. Es necesario que el Asesor las provoque y que lleve al Equipo a reflexionar sobre la motivación de su acción para que no degenere en un activismo vacío o en una conciencia de eficacia humana, perdiendo la visión total del Reino que estamos construyendo.
Es todo lo hecho, pensado y vivido que el Asesor debe saber motivar, acentuar, inquietar o despertar en los militantes.